De la Cibernética al Enfoque Sistémico I

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Por Raúl Edgar Ortego-

El enfoque sistémico es un modo científico de abordar realidades complejas de interés. Se desarrolló a partir de la segunda mitad del siglo XX, y creo que en el actual 2020 ya está consolidado. Sin embargo, me parece que aún hay dificultades para entenderlo, sobre todo, porque, en mi opinión, no corresponde al modo habitual, quizás al espontáneo, de plantear problemas, en definitiva, de pensar. Desarrollé las presentes notas tomando como base una presentación de Rafael Echeverría, Ph.D., de 2017, publicada en (http://ficop.org/bibliotecaficop/140-el-enfoque-sistemico); destaqué sentencias textuales de Echeverría, como asimismo de otros autores, en tipografía Times New Roman en negritas.


Los procedimientos empleados para conocer son trascendentes porque determinan la veracidad y el alcance del conocimiento adquirido. Los modos de conocer se basan en determinados supuestos sobre la realidad de interés, y “… muchas veces implica someterla, e incluso forzarla para que nos hable”.
Nietzsche advertía, según yo entendí, palabras más o menos, que “el afán por conocer ejerce una suerte de tortura sobre la realidad con el objeto de obligarla a revelar su verdad”, y como consecuencia, en cierta medida “el conocimiento es una distorsión de la realidad que se pretende entender”.
Los conocimientos pueden ser representaciones mentales de aspectos de una realidad de interés; pero también pueden ser elaboraciones abstractas para tratar de entender y/o manipular a la realidad. Algunos conocimientos son construcciones, como las matemáticas, que no representan realidades.
Los conocimientos de la realidad, las representaciones, son casi siempre parciales, y con errores; una razón subestimada de errores cognitivos es que en las representaciones construidas en la mente falta “… comprender la especificidad del lenguaje como mecanismo de distorsión”.
Rafael Echeverría plantea en su artículo que “… en el proceso de conocer el lenguaje tiende trampas”.


El lenguaje es un modo de comunicar pensamientos; y en el proceso tanto de entendimiento, como de comunicación, se clasifica sesgando aspectos de la realidad, nombrando partes sesgadas.
Vale la pena detenerse a precisar el significado del verbo sesgar. Necesité integrar acepciones de la RAE sobre sesgar, sesgo, y sesgado, en el intento de elaborarme un concepto conciso. Uso el término sesgar con el sentido de seleccionar aspectos parciales, e incompletos, de una realidad de interés, en pocas palabras: elegir cortando torcido”. Sesgar puede ser una acción errónea, o intencional.
Los conocimientos que son representaciones mentales de aspectos de la realidad, suelen construirse sesgando a/en la realidad de interés, para categorizar, y así, clasificar a esos aspectos de la realidad.
Las clasificaciones de las categorías establecidas son una suerte de desmembramiento de la realidad, pues al distinguir, y separar, cortamos las relaciones que esas partes mantienen entre sí. Evidentemente no es la realidad en sí misma la que queda desmembrada, pues, ésta, como tal, sigue incólume. La representación es la desmembrada.


Las clasificaciones expresan distorsiones, más o menos útiles, de la realidad.


Rafael Echeverría plantea que las distorsiones lingüísticas han afectado tanto a la filosofía, como al desarrollo científico. A su criterio, la filosofía dialéctica fue el primer intento para superar ese problema, en sus dos variantes: la idealista, promovida por G.W.F. Hegel (1770-1831), y la materialista, a su juicio más cercana a las ciencias, desarrollada por Karl Marx (1818-1883) y Frederick Engels (1820-1895).
Según su visión, ambas fueron incapaces de resolver adecuadamente los problemas que las habían suscitado, y fueron perdiendo vigencia y relevancia.
Trataré de fundamentar más adelante, en estas mismas notas, mi desacuerdo con el autor, explicando por qué creo que el lenguaje solo expresa el curso del pensamiento.

Objetivos del Desarrollo Científico

Las ciencias buscan leyes generales para explicar los fenómenos, es decir, entenderlos para poder anticiparse a los hechos, tanto prediciendo, como produciendo… ¡manipular los hechos!
La explicación científica se interesa tanto en conocer verdaderamente aspectos de la realidad, como en poder manipular a la realidad. La ciencia se apega al concepto aristotélico de verdad: verdadero es lo congruente con la realidad de interés; sintéticamente, interesa solo “la verdad por correspondencia”. Lo verdadero en ciencias es interpretar correctamente lo que acaece en aspectos que interesen de la realidad; la ciencia no tiene interés en verdades ontológicas.
Las “verdadescientíficas son siempre provisorias; las explicaciones se consideran verdaderas hasta que se demuestre lo contrario. Son verdades siempre relativas, sujetas al desarrollo científico.
Rafael Echeverría destaca que las verdades científicas “… permiten, sobre todo, hacer, no sólo entender”, y cita a Nietzsche porque reiteró múltiples veces (palabras más o menos porque son traducciones) lo que decide que determinadas interpretaciones se impongan sobre otras es una función de su poder potencial, y no de su verdad. Cita también a Richard Feynman, físico teórico estadounidense, (1918-1988), quien expresó la misma idea con otras palabras al afirmar “lo que no puedo crear, no lo entiendo”.
Según estas concepciones el criterio básico de validación científica es la capacidad de intervención; poder reproducir aquello que se explica.
Echeverría concluye estas ideas afirmando que:


Lo que hace excepcionales a las verdades científicas es su poder.


El enfoque científico más simple consiste en seguir un curso lineal de pensamiento; plantear que todo efecto conocido debe tener una causa demostrable, y mecanismos descifrables.

Dificultades en el desarrollo científico estudiando fenómenos complejos

Los enfoques científicos se limitaron durante mucho tiempo a explicar los fenómenos sólo mediante fenómenos; se rechazaba cualquier intento de trascender a los hechos, como en religión y metafísica. David Hume (1711 – 1766) denostaba a ese proceder como generador de pura palabrería.
Rafael Echeverría cita el encuentro de Napoleón con el astrofísico Pierre-Simon Laplace (1749-1827), luego de publicar su obra Tratado de mecánica celeste, en la que desarrolló las leyes de funcionamiento del universo. El Emperador asombrado con el libro, le pregunta al científico cómo puede pretender explicar el universo sin referirse a su Creador. Laplace le respondió escuetamente, Sire, je n’ai pas eu besoin de cette hypothese (Su Señoría, yo no tuve necesidad de esa hipótesis). El Creador no pertenece al dominio fenoménico.

Las ciencias se fueron desarrollando, históricamente, basadas en tres supuestos:

  1. La posibilidad de simplificar fenómenos complejos desagregándolos en partes simples que se pudiesen explicar cada una de ellas mediante un curso de pensamiento lineal; en otras palabras, aplicar la segunda regla del método de Descartes: el análisis.
    La palabra análisis deriva etimológicamente de una palabra griega compuesta, cuyo significado más sencillo es separar en partes.
    El método analítico con que se enfrentaban fenómenos multifactoriales, durante mucho tiempo se basó en ese supuesto, que postulaba finalizar el proceso integrando en un solo conjunto lo analizado – estudiado – corroborado en cada parte. La síntesis, o tercera regla de Descartes.
  2. La conditio sine qua non de toda explicación científica era satisfacer la matriz causa – efecto.
  3. Los fenómenos tienen relación causa – efecto cuantitativa lineal.


Los supuestos previos fueron cuestionándose, porque no permitían explicar ciertos fenómenos; el enfoque mental – lingüístico tradicional tenía dificultades para explicar adecuadamente determinados fenómenos, por ejemplo, ciertas variaciones temporales.
Las dificultades mentales – lingüísticas para explicar la realidad, provocaban que quienes intentaban superarlas terminaban distorsionando las representaciones de la realidad, es decir, los conocimientos.
Las distorsiones eran notorias enfrentando situaciones complejas, en las que interactúan múltiples factores, como fenómenos biológicos, o sociológicos; también en climatología, o en dinámica de los fluidos.

Cambiar el Enfoque para enfrentar fenómenos complejos

El enfoque sistémico nació integrando otras disciplinas al contexto de la ciencia de interés para intentar superar algunos cuestionamientos al enfoque tradicional; particularmente, para plantear problemas complejos por interacción de múltiples factores.
Se incorporaron disciplinas que reconocían la importancia del lenguaje, y la cultura, en la construcción de los saberes, por ejemplo: la lingüística y la hermenéutica.
Rafael Echeverría considera que el enfoque sistémico se ha impuesto en todas las disciplinas científicas, y ha devenido práctica común tanto en la enseñanza, como en el propio quehacer científico. No así, sin embargo, fuera de dicho quehacer. Nuestro sentido común dista todavía de asumir plenamente una mirada sistémica.

Antecedentes de plantear enfoques sistémicos pueden encontrarse desde la década de 1930, en que biólogos, como P.K. Anokhin (1898-1974) de la U.R.S.S., procuraban desarrollar un marco teórico adecuado para comprender el comportamiento de las plantas en su relación con el entorno y postulaban, inspirándose en la dialéctica de la naturaleza, desarrollada en su momento por Frederick Engels, lo que llamaban “sistemas funcionales”, expresión ajena al léxico científico de esa época.
Los pioneros más reconocidos en el desarrollo de enfoques sistémicos, son Ludwig von Bertalanffy (1901-1972), biólogo austríaco-canadiense, y Norbert Wiener (1894-1964), matemático norteamericano. Ludwig von Bertalanffy propuso en su obra “Teoría General de Sistemas” modos diferentes de plantear ciertos fenómenos. Norbert Wiener integró teórica, y fácticamente, conocimientos de diversas fuentes en lo que luego se dio en llamar cibernética; uno de los primeros nombres que tuvo el enfoque sistémico.

La Cibernética como subproducto de la guerra

La cibernética nació como respuesta al problema militar que le presentó el comando de las fuerzas aliadas a Norbert Wiener, durante la segunda Guerra Mundial.
Cita Rafael Echeverría que Los aliados enfrentaban el problema de contrarrestar el poderío aéreo de los alemanes, quienes realizaban bombardeos sistemáticos de las principales ciudades industriales de sus enemigos europeos, debilitando con ello el funcionamiento de sus economías, y la producción de armas.
Los ingleses habían desarrollado el radar a partir de los trabajos de Robert Watson-Watt (1892-1973), que permitía identificar bombarderos que ingresaba a su espacio aéreo; mediante el radar también podían establecer con relativa exactitud la velocidad y la dirección de los bombarderos alemanes.
Sin embargo, la poderosa defensa antiaérea inglesa no era eficaz utilizando esos datos porque los aviadores alemanes, conscientes de lo que hacían los ingleses, alteraban permanente su dirección y velocidad. El Pentágono le llevó el problema al científico matemático Norbert Wiener.

Wiener necesitaba intervenir en un proceso en marcha, cuyo curso no era posible anticipar pues cambiaba de acuerdo a decisiones que tomaban los agentes involucrados.
Wiener y su equipo, acudieron a fuentes científicas diversas, y en el proceso emplearon términos a los que dieron nuevos significados conceptuales; entre otros, información, control, retroalimentación. La solución ideada por Wiener consistió en establecer comunicación permanente con el misil lanzado, de manera de poder modificar su dirección con información actualizada por el radar; significaba tener capacidad de interactuar retroalimentando constantemente al misil.
Echeverría afirma, reflexionando al respecto, que Hoy, todo aquello nos parece simple y casi obvio. Sin embargo, en su época ello implicaba una manera completamente novedosa de enfrentar los problemas.

La RAE refiere que el término cibernética deriva del francés cybernétique, este del inglés cybernetics, y este del griego κυβερνητικη, que era el arte de gobernar una nave, y lo define como: 1. f. Estudio de las analogías entre los sistemas de control y comunicación de los seres vivos y los de las máquinas; y en particular, las aplicaciones de los mecanismos de regulación biológica a la tecnología. Guardaré en mi acervo que :


Cibernética es aplicar a la tecnología mecanismos de regulación biológica.

De la cibernética al Enfoque Sistémico

Wiener convocó a científicos de disciplinas muy diversas, luego de la guerra, a interactuar en una serie de convenciones auspiciadas por la Fundación Macy: las Macy Conferences on Cybernetics.[1]
El objetivo de esas convenciones era desarrollar en forma conjunta modalidades diferentes, y más poderosas de hacer ciencia; en ellas se generó lo que más adelante se llamaría enfoque sistémico.
Se realizaron diez convenciones desde 1946 hasta 1953. Steve Joshua Heims narra los acontecimientos en el libro The Cybernetics Group (https://mitpress.mit.edu/books/cybernetics-group) cuyo resumen copio:

This is the engaging story of a moment of transformation in the human sciences, a detailed account of a remarkable group of people who met regularly from 1946 to 1953 to explore the possibility of using scientific ideas that had emerged in the war years (cybernetics, information theory, computer theory) as a basis for interdisciplinary alliances. The Macy Conferences on Cybernetics, as they came to be called, included such luminaries as Norbert Wiener, John von Neumann, Margaret Mead, Gregory Bateson, Warren McCulloch, Walter Pitts, Kurt Lewin, F. S. C. Northrop, Molly Harrower, and Lawrence Kubie, who thought and argued together about such topics as insanity, vision, circular causality, language, the brain as a digital machine, and how to make wise decisions.
Heims, who met and talked with many of the participants, portrays them not only as thinkers but as human beings. His account examines how the conduct and content of research are shaped by the society in which it occurs and how the spirit of the times, in this case a mixture of postwar confidence, and cold-war paranoia, affected the thinking of the cybernetics group.
He uses the meetings to explore the strong influence elite groups can have in establishing connections and agendas for research and provides a firsthand took at the emergence of paradigms that were to become central to the new fields of artificial intelligence and cognitive science. In his joint biography of John von Neumann and Norbert Wiener, Heims offered a challenging interpretation of the development of recent American science and technology. Here, in this group portrait of an important generation of American intellectuals, Heims extends that interpretation to a broader canvas, in the process paying special attention to the two iconoclastic figures, Warren McCulloch and Gregory Bateson, whose ideas on the nature of the mind/brain and on holism are enjoying renewal today”.

De 1954 a 1958, se realizaron otra serie de convenciones sobre procesos grupales.[2]

El enfoque sistémico trascendió a partir de las Macy Conferences on Cybernetics.
A ellas acuden matemáticos, físicos, químicos, biólogos, ingenieros, psicólogos, antropólogos, filósofos, etc., para profundizar sobre los orígenes del enfoque sistémico, que se constituyó como una perspectiva crecientemente dominante en el desarrollo de actividades científicas, en prácticamente todas las disciplinas.
Actualmente (2020) se aplica en problemas diversos como el cambio climático acelerado en el planeta; el diseño de las vidas en común en las ciudades; operaciones en un mercado globalizado y competitivo; etc.


Compartiré estas notas con mis amigos, y continuaré desarrollando el tema abordando las Características del Enfoque Sistémico.

Bibliografía:
[1] Ver Steve J. Heims, The Cybernetics Group, The MIT Press, 1991.
[2] Participaron de estas dos series de conferencias, entre otros: John von Neumann, Walter Pitts, F.S.C. Northrop, Gregory Bateson, Warren McCulloch, Margaret Mead, Milton Erickson, Kurt Lewin, Paul Lazarfeld, I.A. Richards, Claude Shannon, Heinz von Foerster, Y.Z. Young, Jerome S. Bruner, Erik H. Erikson, Erwing Goffman, Robert J. Lifton, Ernst Mayr, Konrad Z. Lorenz, Karl H. Pibram y Niko Tinbergen.

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